No todos los divorcios son iguales. La vía que se elija — de común acuerdo, unilateral o por culpa — define los plazos, la prueba necesaria y las consecuencias patrimoniales. Elegir bien desde el inicio ahorra tiempo, dinero y desgaste.
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Ambos cónyuges lo solicitan de consuno, acreditando un cese de la convivencia de al menos un año y acompañando un acuerdo completo y suficiente que regule alimentos, cuidado personal, relación directa y regular y, en su caso, materias patrimoniales. Es la vía más rápida y menos conflictiva.
Uno solo de los cónyuges lo demanda, acreditando un cese de la convivencia de al menos tres años. No requiere el consentimiento del otro, pero sí prueba del cese. Es la vía habitual cuando no hay acuerdo, y puede enfrentar la excepción de que el demandante no haya cumplido con su obligación de alimentos.
Procede por falta imputable a uno de los cónyuges que constituya una violación grave de los deberes del matrimonio (por ejemplo, violencia intrafamiliar, abandono, conductas del art. 54). No exige plazo de cese, pero sí prueba de la causal, lo que lo hace el divorcio más litigioso y complejo probatoriamente.
En cualquier divorcio puede discutirse la compensación económica a favor del cónyuge que, por dedicarse al cuidado de los hijos o del hogar, no pudo desarrollar una actividad remunerada o lo hizo en menor medida. Su monto y forma de pago son, con frecuencia, el verdadero centro de la negociación.
Ley N° 19.947 de Matrimonio Civil, arts. 54 (culpa), 55 (cese de convivencia) y 61 y ss. (compensación económica)
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Escribir por WhatsAppContenido elaborado por Víctor Schuster Montiel — Estudio Jurídico Penal y Familia, Temuco.